sábado, marzo 26, 2005

Pasos livianos

Quiero escribir, pero me sale espuma,/quiero decir muchísimo y me atollo”, cita vallejiana que me da pie, desde estos prados literarios que pisaron Boscán y Gracilaso, a pensar que, aunque atollados, podemos escribir partidas sobre tableros de ajedrez que nos hagan comprender que, sin dejar de ser otros, seguimos siendo aquellos mismos ingenuos que pasamos a figurar en la nómina de los escribidores.

Salicio

Hafiz (Irán, 1325-1389)
Manos hermosas
Este es la clase de amigo que eres:
Sin hacer que me acuerde de la angustiosa historia de mi alma,
te metes en mi casa de noche y mientras duermo,
te llevas silenciosamente todo mi sufrimiento y mi sórdido pasado

En tus hermosas manos. El cielo diurno.
Seamos como dos estrellas fugaces en el cielo diurno.
No le dejemos saber a nadie de nuestra sublime belleza
cuando tomamos a Al-lâh de las manos y ardemos
en una existencia que desafía,
que sobrepasa toda descripción de éxtasis y amor.

sábado, marzo 12, 2005

Adictos

No sé de quién fue el invento pero muchos escritores lo han utilizado incluso de manera desmedida. Valle Inclán, según Onetti, pasó unos treinta años entre sábanas, convertido en pura literatura. Los dos fueron adictos a la cama mesilla como lo fueron Unamuno, Aleixandre, Wilde o Proust, este último pasó las tres cuartas partes de su vida haciendo uso de ella.

Salicio

miércoles, marzo 09, 2005

El inventor de la cama mesilla

No he sabido averiguar quién ideó la mesa camilla. Tampoco sabré nunca (y eso que "nunca" es demasiado tiempo) quién inventó la cama mesilla. Sólo puedo asegurar —aunque con reservas— que yo soy uno de sus más fervientes admiradores y —tal vez— una de las personas que mejor ha aprovechado el hallazgo.

La cama mesilla consiste en un lecho que se transforma asombrosamente en mesa con sólo disponer sobre él varias revistas, libros, una bandeja con el desayuno o el almuerzo (depende de la hora del día) e incluso un tablero de ajedrez, en caso de disfrutar de suficiente espacio.

Hubo años en que no hallé, tal vez sin razón, motivo alguno para levantarme de la cama mesilla, excepto el de evacuar el vientre o la vejiga. Leí y releí cientos de libros (y se me secó el cerebro para la vida práctica). En aquel mágico tiempo de lecturas y partidas de ajedrez, mi cama mesilla se transmutaba en alfombra voladora, como Clavileño en Pegaso alado.

Un buen día —un mal día— bajé de mi Clavileño y me dediqué al negocio de la vida real. Ya no invierto en sueños.

Nemoroso

martes, marzo 08, 2005

En un lugar de la memoria del cual no puedo acordarme

Un tipo sin suerte diría yo. Me daba pena, no por él que en su naturaleza de escritura caminaba más allá que los demás, si no por los demás precisamente –representantes de una sociedad en decadencia-; el hilo narrativo cervantino me entristecía. Incluso por el propio Cervantes, pero hay mucha distancia entre él y su personaje, ¿o no tanta? También era un triunfador de fracasos. En fin otra cosa hubiera sido que el Quijote cabalgara por Internet, le hubieran quemado el ordenador pero no los libros.

Salicio.

lunes, marzo 07, 2005

La docta ignorancia

Es sorprendente descubrir cuánta gente habla de oídas de él, sin haberlo leído jamás. Mencionar el "Quijote" está de moda.

Se ha convertido no sólo en la excusa perfecta para rellenar los silencios de las charlas de bar, sino, por desgracia, en el certero retrato de la cultura frívola y superficial de nuestra sociedad, que sólo repite el eslógan y las consignas de los habitantes de las sombras, que otros llaman "poderes fácticos".

Sólo diré que en lugar de abundar en lo que pocos conocen y muchos han olvidado, prefiero —cuando pase esta ola de irreverente entusiasmo— releer tranquilamente a este compañero de mi infancia, que a ratos me hizo dsfrutar y a otras horas padecer.

Nemoroso

Avellaneda

El nombre clave es Avellaneda. Sin él deberían celebrar la mitad del cuarto centenario del Quijote. O hacer una campaña a su favor después de ser uno de los casos de leyenda negra más sonados en la literatura por la oficialidad crítica. Borges escribió a través de su personaje Menard, que el Quijote de Cervantes "ahora es una ocasión de brindis patrióticos, de soberbia gramatical, de obscenas ediciones de lujo", citado por José Antonio Millán que señala: "Ójala pueda ser también ocasión de deleite de lectura, de goce lingüístico, y —más que agujero negro literario— pórtico de entrada a la época más rica de la letras españolas".

Salicio.

Qué sueño placentero sería habitar el sí
(o vivir en los pronombres, como quería un poeta).
Pasado un tiempo, sin embargo, sólo sabemos a qué decir no.

Qué tristeza el hombre...

Nemoroso.

domingo, marzo 06, 2005

Un ladrillo en el vacío

Hay que tapar tantos agujeros negros en la escritura del vacío que todos los noes y todos los sin, útiles de esta tarea inútil también serán.

Salicio.

Una mano amurallada

Este sinsentido es la mejor noforma de nocomenzar este sinsaber qué nodecir. Es un nomensaje que aconsejo noleer.

Nemoroso.